Isaac del Toro llega al Mundial de Montréal en el mejor momento de su carrera. Y hay un jersey que ningún mexicano ha vestido antes.
Si llevas algún tiempo viendo ciclismo, probablemente reconoces el jersey aunque no conozcas toda la historia. Es blanco, con cinco franjas horizontales en el pecho: azul, rojo, negro, amarillo y verde. Es el maillot arcoíris y solo hay una manera de poder usarlo: ganar el Campeonato Mundial.
No importa cuántas carreras hayas ganado antes, ni si tienes un Tour, un Giro o una Vuelta en casa. Para poder competir con esas cinco franjas durante la siguiente temporada hay que ganar una carrera que se disputa una sola vez al año. México nunca lo ha conseguido y este año hay una buena razón para prestar atención.
Isaac del Toro tiene 22 años, es de Ensenada y está teniendo una temporada difícil de resumir en un solo resultado. Ganó el UAE Tour, Tirreno Adriático y el Tour Auvergne Rhône Alpes. En julio terminó tercero en el Tour de Francia y se llevó el maillot blanco como mejor joven. Y hace unos días ganó el Grand Prix Cycliste de Montréal.
Esto último importa especialmente porque el Campeonato Mundial se corre también en Montréal y buena parte de la carrera del domingo pasará por el mismo circuito alrededor del Mont Royal donde Del Toro acaba de ganar. No quiere decir que vaya a repetirse el resultado, pero sí ayuda a entender por qué su nombre aparece entre los corredores a seguir este año.
Vale la pena hablar del arcoíris.
El maillot lleva casi cien años formando parte del ciclismo. En 1927, cuando se disputó el primer Campeonato Mundial de Ruta para profesionales, el italiano Alfredo Binda ganó la carrera y recibió un jersey blanco atravesado por cinco colores. Desde entonces, algunos de los nombres más importantes de este deporte han llevado esas franjas.
Lo particular del Mundial es que el premio sigue apareciendo mucho después de cruzar la meta. Durante un año, el campeón puede vestir el arcoíris cada vez que compite en la disciplina en la que consiguió el título. Por eso reconocer al campeón mundial dentro del pelotón es tan fácil: no necesitas buscar el dorsal o saber para qué equipo corre. Las cinco franjas están ahí durante toda la temporada.
Incluso cuando deja de ser campeón, puede conservarlas en los bordes de las mangas y el cuello de su jersey durante el resto de su carrera. Es uno de esos detalles pequeños del ciclismo que probablemente pasan desapercibidos hasta que alguien te los cuenta y después empiezas a encontrarlos por todas partes.
Alrededor del jersey también existe una de las supersticiones más conocidas del pelotón: la llamada maldición del arcoíris. Durante años se ha dicho que quien gana el Mundial suele tener una temporada siguiente complicada, marcada por caídas, lesiones o resultados por debajo de lo esperado. Hay casos que han ayudado a alimentar la historia y otros tantos que la contradicen, pero la superstición sigue apareciendo cada vez que un nuevo campeón se pone las franjas.
Este domingo, para ganarlas habrá que recorrer 273.7 kilómetros y acumular 3,803 metros de desnivel. Después de la primera parte de la carrera, el pelotón entrará al circuito alrededor del Mont Royal, con subidas cortas y repetidas que van acumulando desgaste vuelta tras vuelta. No es una carrera que dependa de una gran subida final. La posición, los cambios de ritmo y la capacidad de guardar energía para cuando realmente haga falta pueden terminar siendo igual de importantes.
Ese tipo de recorrido le viene bien a Del Toro. Hace unos días ganó aquí después de seguir el ataque de Paul Seixas en la última subida y superarlo en el final. Un Mundial es una carrera distinta, con selecciones nacionales, más kilómetros y una dinámica mucho menos controlable, pero haber ganado recientemente en estas mismas calles es una referencia interesante.
Y la lista de corredores que estarán alrededor hace que la carrera lo sea todavía más. Remco Evenepoel, Wout van Aert, Mathieu van der Poel, Tom Pidcock y Paul Seixas son algunos de los nombres que estarán en la salida. Del Toro llegará con la selección mexicana y con algo que hace unos meses habría sido difícil imaginar: la posibilidad real de estar en la conversación cuando la carrera llegue a sus kilómetros decisivos.
Eso quizá sea lo más interesante de este Mundial para quienes lo vamos a ver desde México. No hace falta convertir el domingo en una historia antes de que ocurra. Son casi siete horas de carrera y pueden pasar demasiadas cosas en el camino.
Lo que sí sabemos es que ningún mexicano ha ganado el Campeonato Mundial de Ruta élite y que esta vez tendremos a uno llegando después de subir al podio del Tour y de ganar en el mismo lugar donde se disputará buena parte de la carrera.
El domingo 27 vamos a estar siguiéndolo.
Y si quieres verlo acompañado y con café, estaremos transmitiendo la carrera en Santa Fe y Polanco.
The Service Course México